Esa pesadilla llamada “Cumple infantil” (dedicado a las mamis que se estresan con el gran festejo!)

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Por Dalia Gutmann

Seamos honestas… para nosotras festejarle el cumple a nuestros hijos es una tortura.

1- El stress arranca cuando tenés que pensar en todos los preparativos: Hay que ocuparse de reservar el salón (ni loca lo hago en mi casa), hacer las invitaciones, elegir el catering –de chicos y grandes- Gaseosas de primera línea: sí o no?, preparar la torta, buscar una animación copada, pensar el souvenir, la ropa, el traslado.

2- El stress continúa ese mismo día cuando los niños salen del colegio. Hay que subirlos a una combi. Rezás para que todos lleguen sanos y salvos. Y de paso si llegan todas sus pertenencias, ya sea mochila, abrigos, muñequitos, mucho mejor.

3- Una vez que llegan al salón, hay que lograr que esas 30 criaturitas vayan al baño, se suenen los mocos y dejen sus petates en algún lugar lógico (sobre todo para que el chat de mamis no se convierta después en un sinfín de… Alguien por casualidad no se llevó “equivocada” la campera de Bauti?)

4- Misión complicadísima: que tu hijo se enganche con la animación. Y que su hermanito/a también. Y que el resto de sus amiguitos también: Hay que adaptar al inadaptado que se quedó a un costadito llorando porque no le gusto la animación, consolar al que extraña a la mamá, frenar al “niñito violento”…

5- Que los invitados adultos coman y beban rico (de hecho es para lo único que van entusiasmados a un cumple infantil)

El único momento que se disfruta de verdad el cumple, es cuando hay que dejar el salón. Ahí sí todos están re copados corriendo de un lado al otro. Felices. No se quieren ir. Qué alegría! Lástima que los del salón se paran en la puerta cual patovicas cruzados de brazos metiendo presión. Te apagan la música y te ponen cara de “ya se nos fueron las dos horitas y media y la media de tolerancia está por finalizar” Y ahí odiás no haberlo hecho en tu casa y que termine cuando se te cante!!

Pero todavía queda el último paso:

Llevar las bolsas con los regalos al baúl del auto. Enganchar a algún pariente buena onda que te haga la gamba para que lleve todo lo que no entra en tu vehículo. Llegan todos a tu casa. Repartís las sobras del “catering” entre todos. Se abren los regalos…
Fin del festejo.

Por suerte falta todo un año para repetir esa pesadilla llamada “cumple infantil”!!!

 

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